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4/1/13

El juicio por jurados es antidemocrático

El juicio por jurados es el sistema de juzgamiento más antidemocrático de Occidente

Uno de los latiguillos favoritos de los promotores de los juicios por jurado es que "democratizan" la justicia. Es precisamente el argumento más falaz de todos. El jurado no es democrático, en lo más mínimo: el sistema de juicios por jurado no es tolerado por ningún Estado verdaderamente democrático.

La democracia es el gobierno de la mayoría de los ciudadanos (el pueblo), sea por sí mismo o a través de sus representantes elegidos por voto ciudadano. Por el contrario: el jurado no representa directa ni indirectamente al pueblo.

Cuando elegimos presidente, gobernador, diputados y senadores, votamos todos los ciudadanos y se nombran los candidatos que la mayoría ha escogido. A los miembros del jurado no los elige nadie. Ellos surgen de un sorteo realizado entre los integrantes del padrón electoral.

Los promotores de los juicios por jurado explican: "no hace falta que a los jurados los elija el pueblo, porque ellos son el pueblo". Suena muy lindo, pero es difícil concebir un sofisma más burdo y descarado.

Imaginemos que al presidente de la Nación se lo eligiera por sorteo dentro del padrón electoral. ¿Alguien se podría sentir representado? ¿Y si el sorteado fuera perverso, inmoral, incapaz, mentecato? ¿Habría que aceptar que la persona sorteada es el pueblo? Pues no.

A nadie se le ocurriría tampoco elegir diputados por sorteo, ni senadores por sorteo, ni intendentes por sorteo. ¿Sabe por qué? Porque el "pueblo" no es usted, ni yo, ni nuestro vecino, ni un ciudadano escogido al azar en el padrón electoral, sino que es el conjunto de los ciudadanos.

A través del voto popular elegimos a la persona que nos habrá de representar. La elegimos conforme sus pensamientos y proyectos, en la medida en que coinciden con los nuestros. Un sorteo en el padrón electoral no es una "elección", porque nadie elige nada.


La persona sorteada puede pensar como la mayoría de la población o ser un filonazi, un anarquista, un abolicionista del derecho penal, un perverso, un inmoral. La persona surgida de un sorteo no "representa" a nadie, sino que impone su voluntad, aunque sea contraria a la del pueblo.

De hecho, si alguien propusiera designar a través de un sorteo en el padrón electoral al presidente, a los legisladores, a los intendentes o gobernadores, todos diríamos que tiene una concepción demente de la democracia. Pero resulta que designar jueces por sorteo es la quintaesencia de la democracia... Curioso ¿no?


Un análisis lógico nos indica que, si designar los miembros del Poder Ejecutivo y Legislativo por sorteo es absolutamente anti-democrático (p.ej., porque el sorteado puede ser un filonazi que no representa a nadie), también tiene que ser antidemocrático designar a los miembros del Poder Judicial por sorteo

Queda así expuesta la falacia de los promotores de los juicios por jurado: el jurado no es el pueblo, ni ha sido elegido por el pueblo. Son doce personas cualquiera que las escoge el azar. Es la dictadura del azar, porque se echa a la suerte el destino del imputado y la víctima.

Los jueces, en cambio, sí son designados democráticamente. En su elección intervienen: a) el Consejo de la Magistratura (nacional o provincial), que tiene representación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial (y de otras instituciones públicas); b) la Honorable Cámara de Senadores (de la Nación o las provincias), que sesiona y presta su acuerdo, y c) el Poder Ejecutivo (presidente o gobernador) que hace el pedido de acuerdo al Senado y suscribe el decreto de designación. Es decir, aunque no sean elegidos directamente por voto popular, los jueces sí son elegidos por los legítimos representantes del pueblo.

8/7/12

Elección es mejor que sorteo

El jurado no se elige; ergo: el jurado es antidemocrático

Un argumento falaz: "los jueces no son elegidos por el pueblo". En realidad, los jueces son tan elegidos por el pueblo como lo han sido todos los Presidentes del país desde 1862 hasta 1951. Y como los senadores lo son por la legislatura provincial. Ser electo en segundo grado no es invalidante. ¿Es preferible ser sorteado? Le aseguro que no.

Piense: ¿Usted designaría Presidente por sorteo en el padrón electoral? ¿Usted dejaría la administración de los hospitales del país en manos una persona sorteada en el padrón electoral? ¿Usted daría el presupuesto anual de obras públicas a una persona escogida por sorteo en el padrón electoral para que lo administre? ¿Usted sortearía entre la población a quien lo va a intervenir quirúrgicamente o a quien va a arreglarle el auto?

El sorteo nunca es mejor que la elección. Con el sorteo, a lo sumo, se puede ser afortunado, pero lo corriente es que se sea desafortunado. A través de la elección, se es libre. Un pueblo libre debe elegir a sus jueces y no dejar la justicia en manos del azar.

4/4/07

El jurado no es democracia: es demagogia

El juicio por jurados es la demagogia aplicada a la justicia



























Los juradistas, bajo el disfraz democrático, se ajustan el ropaje demagógico: tratan de instalar que el jurado es el pueblo. Eso es totalmente falso. Nunca nos cansaremos de remarcar que —a diferencia de los jueces que son elegidos por los representantes del pueblo— el jurado no es el pueblo, ni ha sido elegido por el pueblo.

La elección del jurado al azar en el padrón electoral es tan democrático como lo sería... ¡la elección del Presidente de la Nación por sorteo! Lo que caracteriza a todas las democracias es la representación electiva, esto es, que los ciudadanos eligen a sus representantes mediante el voto. Una persona sorteada al azar no es elegida ni representa a nadie.

El juicio por jurados es puro marketing. Es un maquillaje demagógico concebido para conformar a la ciudadanía. No tiene la finalidad de mejorar la justicia (a la cual se la degrada en extremo) sino la de dar legitimidad a cualquier decisión que se tome (aunque sea aberrante).


La idea de los demagogos es conformar a las personas a toda costa. Es hacerles creer que la justicia está en buenas manos, aunque no lo esté. Lo más importante para los demagogos no es la justicia del caso, ni los derechos de las víctimas, ni la libertad personal del imputado. Lo fundamental para los demagogos es contentar a las masas para que queden satisfechas de haber participado en la administración de justicia.

Es inadmisible que se resigne la justicia del caso únicamente para conformar a la gente. Lo fundamental es siempre que se haga justicia, para lo cual es menester el conocimiento y la experiencia de los jueces letrados. Es siempre mejor obtener fallos justos aunque todos queden descontentos.